domingo, 6 de junio de 2010

Entrevista a Boris Gelfand en León 2010

«Generalmente no me preocupo de los resultados sino de jugar cada día mejor»

En pocos deportes la cordialidad suele ir unida a la calidad de juego aunque la mayoría de los grandes deportistas siempre estén dispuestos a entablar una distendida conversación sobre el objeto de sus desvelos, que sin duda en el caso que nos ocupa, es la partida de esa tarde, la fuerza de su rival, o, por qué no, las manías que les atenazan durante un match o torneo. Sin embargo hay otros GM, como el israelí Borís Gelfánd, al que esas cosas le quedan un tanto lejanas a su comportamiento y hace gala de esa cordialidad innata con la que siempre se muestra ante los medios y ese regusto por contar las anécdotas o las vicisitudes por las que a menudo pasa un gran maestro de la élite como él. En el Magistral de León a Gelfánd se le ve muy relajado, algo que no es de extrañar porque generalmente es consustancial a su idiosincrasia. Tras derrotar con dificultades a Paco Vallejo en la primera semifinal, ahora espera paciente el resultado de la segunda para conocer a su rival del último día, de cuyo encuentro saldrá el vencedor de esta edición del Magistral. Con la impagable ayuda del GM Iván Salgado, preparador de Paco Vallejo, en la traducción de esta entrevista, Gelfánd habla en exclusiva par Diario de León de su encuentro con Vallejo, de su preparación para los torneos del grand slam y de su vida cotidiana fuera del tablero.
«Es la segunda vez que vengo a León, hace nueve años estuve aquí jugando el Campeonato de Europa. Era noviembre y hacía frío, pero ahora es una maravilla pasear por esta preciosa ciudad, conocer sus monumentos, únicos en el mundo, charlar con los amigos leoneses y jugar ajedrez de alto nivel. Es una suerte que hay que valorar», dice Borís con esa sonrisa de niño travieso que asoma en su cara cuando realmente se siente a gusto.
-Ayer jugó un gran encuentro frente a Paco Vallejo, sin embargo parece que tuvo dificultadas para derrotarlo. ¿Cómo encontró a Vallejo y qué cree usted que fue decisivo a la hora de anotarse el triunfo?
-Encontré bien a Paco, sin grandes diferencias con otras veces en las que hemos jugado, muy bien preparado. Hubo mucha tensión y en algunas partidas estuvo con ventaja. Ofreció tablas en la partida con alfiles de distinto color cuando tenía ventaja, pero considero que ofrecer tablas en una posición en la que se tiene ventaja es un error, y eso lo valoré. Si estás peor, y tienes que sufrir porque tu rival te aprieta, entonces el que te pidan tablas es una liberación.
-Jugar en esta fórmula de veinte minutos por partida ¿disminuye su creatividad?, ¿tiene preferencia por algún otro sistema de juego o le es sencillamente igual?
-Me encuentro bien con cualquier sistema, sólo que en éste el equilibrio entre cálculo e intuición es primordial. Al tener que jugar a alta velocidad digamos que te tienes que fiar más de tu intuición que de tu cálculo de largas variantes. Eso queda bien para partidas de competición con otro ritmo de juego pero en ajedrez rápido no es fácil. No me gustaba mucho jugar cuando teníamos un ritmo de 90 minutos porque sencillamente estabas apurado todo el tiempo.
-¿Ha tenido una preparación especial para este torneo o es habitual en usted el estar con el motor en marcha de continuo?
-Me siento muy bien jugado rápidas y un ejemplo lo tenemos en Melody Amber que he ganado en dos ocasiones y se juega por este sistema y ahora en la Copa del Mundo también, por lo que no puedo quejarme de mis resultados. Tengo cariño a este sistema.
Gefan es un luchador incansable, sumamente combativo que ganó el campeonato del mundo junior y, un año después, el Campeonato de Europa de 1987 por delante de Vasili Ivanchuk. Empató en el primer puesto en el mundial juvenil de 1988 (con Joel Lautier) y también ganó el torneo de Ámsterdam. En 1990 ganó el torneo de Palma de Mallorca, que le clasificaba para luchar por el título mundial de la recién creada AGM (Asociación de Grandes Maestros). Quedó en la primera plaza del Interzonal de Manila de 1990, y ganó su primer encuentro de los Candidatos. Sin embargo, a partir de ese momento sus resultados deportivos comenzaron a bajar. En Linares 1991 no jugó bien. Ganó dos interzonales seguidos: Manila 1990 y Biel 1993. Siguiendo el nuevo reglamento del ciclo de la FIDE, Gelfaád volvió a encontrarse en semifinales con el poseedor del título, Anatoli Kárpov. Era un encuentro esperado, pues nadie, excepto el británico Short, había ganado a Kárpov en un encuentro. Pero Kárpov demostró que siempre era terrible en las confrontaciones cara a cara y ganó el encuentro. Uno de sus mejores torneos fue el Memorial Alejin en Moscú 1992 de categoría XIV, frente, entre otros, de Kárpov. En 1998, emigró a Israel, obteniendo la nacionalidad de aquel país. En 2005, ganó junto con Andrei Volokitin el 38ª Festival Internacional de ajedrez en Biel, Suiza, del 17al 27 de julio. En septiembre del 2007 participó del Campeonato Mundial de Ajedrez en la ciudad de México, obteniendo el segundo puesto en conjunto con el campeón anterior Vladímir Krámnik, siendo ambos superados por el actual campeón mundial, Viswanathan Anand.
-El pasado diciembre ganó la Copa del Mundo venciendo en un infartante match final a Ruslán Ponomariov (Ucrania) y esto le ha clasificado para el próximo ciclo del Campeonato del Mundo, ¿qué necesita Gelfan para alcanzar el máximo título?
-Creo que es una cuestión de destino. Aunque naturalmente la preparación también juega su papel decisivo. Haré todo lo posible por quedar campeón y trataré de prepararme muy a fondo, pero, repito, es cuestión de destino-¦
-”Usted que es una leyenda entre los jugadores a sus 41 años, ¿cómo logra tanta energía para permanecer a ese nivel?
-”Generalmente trato de ir con algún preparador a los torneos para que me ayude y pueda ahorrar energía para la competición. Aquí en León no traje preparador porque no estaban disponibles y no es cuestión de echar mano del primero que se te ocurra. Además éste es un torneo corto y me encuentro bien. Llevo una vida metódica, me cuido, hago deporte aunque no en exceso y eso me permite mantenerme bien.
-¿Quién le enseñó a jugar al ajedrez? ¿Es algo que se practique asiduamente en su familia?
-Fue mi padre. Me compró, cuando era un niño que no sabía leer, ese maravilloso libro de ajedrez de Averbaj, Viaje al mundo del Ajedrez , y cada tarde miraba un capítulo en casa. Cierto día, cuando llegó mi padre, me preguntó por el último capítulo que había mirado.Muy serio le dije que ya sabía todas las posiciones del libro, lo que naturalmente no se creyó hasta que lo comprobó por él mismo. Mi hermana también comenzó pero al año lo dejó. Y ahora mi hija no tiene tampoco demasiada afición por el juego. Otros libros que me han impactado han sido Zurich de 1953 de Bronstein, y las partidas de Rubinstein.
-¿Qué otras aficiones tiene además de su profesión?
-Los libros de informática, el fútbol, tenis, la lectura.., digamos que no me aburro en absoluto.
-¿Qué logro de su carrera le ha supuesto la mayor satisfacción?
-Ganar la Copa del Mundo, y Moscú del 92.
-Un torneo y un jugador del pasado al que admire
-”Zurich 1953 y Rubinstein, por su depurado estilo de juego.
-¿Qué diferencia hay entre un campeón del mundo de hace treinta años o Anand? ¿Cree que si Capablanca o Lasker hubieran tenido ordenadores su creatividad y fuerza habría aumentado y podrían ser campeones ahora?
-Somos los herederos de ellos y nos aprovechamos de su experiencia y de sus enseñanza. Sería muy difícil saber lo que ahora conocemos sin ellos. Si Capablanca o Alekhine tuvieran un ordenador, pues es impredecible lo que sucedería ahora, a lo mejor lo apagaban.
-¿Por qué en la historia del juego ha habido mejores jugadores judíos que arios?
-Simplemente diferentes puntos de vista. Una concepción distinta de jugar y tal vez la tradición. Pero no está estudiado más que estadísticamente.
Fuente: diariodeleon.es

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