martes, 24 de enero de 2012

Kárpov “Los ajedrecistas nunca padecen Alzheimer”


El mítico ajedrecista ruso Anatoli Kárpov, campeón del mundo en las décadas de los 70, 80 y 90, inauguró una escuela de ajedrez en la pequeña ciudad de Buštěhrad, a 20 kilómetros de Praga. Es la primera en la República Checa de una red que se extiende por todo el mundo para inculcar desde la niñez el amor por ese deporte.

La escuela de ajedrez ‘Anatoli Kárpov’ de Buštěhrad es la primera que abre el gran maestro ruso en la República Checa. Por el momento cuenta ya con 18 alumnos, que serán divididos en grupos según su nivel en el tablero.

La cadena de escuelas que patrocina Anatoli Kárpov, y que ya está presente en 35 países de todo el mundo, ofrece cursos gratuitos en los que los menores son enseñados por profesores expertos.

Anatoli Kárpov tuvo palabras de reconocimiento para el ajedrez checo durante la inauguración.

“Aquí ya hay una tradición de ajedrez que es magnífica. Y en esta nueva escuela enseña un apasionado por el ajedrez que conocía de antes, Václav Buk. También tengo que decir que en el Centro Ruso de Ciencia y Cultura de Praga ya había cursos de ajedrez abiertos tanto para rusos, checos, como para cualquier otro interesado, es un centro internacional”.

Anatoli Kárpov tuvo una carrera meteórica. Con tan solo 19 años ya fue nombrado en 1970 Gran Maestro Internacional por la Federación Internacional de Ajedrez. Cinco años después se alzó con el campeonato mundial por incomparecencia de Bobby Fischer. Defendió el título durante diez años hasta la eclosión del siguiente gran genio de ese juego, el también ruso Gari Kaspárov. Durante la segunda mitad de los 80, los tensos duelos entre los dos soviéticos, uno experimentado y otro emergente, lograron para el ajedrez una de sus más altas cotas de popularidad. En sesiones interminables, Kárpov y Kaspárov llegaron a finalizar en tablas veinte partidas de un mismo campeonato del mundo, el de 1984, que tuvo que ser finalmente cancelado al rebasar los tres meses de duración.

 Durante la segunda mitad de los 80, los tensos duelos entre los dos soviéticos, uno experimentado y otro emergente, lograron para el ajedrez una de sus más altas cotas de popularidad. En sesiones interminables, Kárpov y Kaspárov llegaron a finalizar en tablas veinte partidas de un mismo campeonato del mundo, el de 1984, que tuvo que ser finalmente cancelado al rebasar los tres meses de duración.

 Hoy día, Kárpov sigue representando a Rusia, sobre todo en partidas de ajedrez rápido, pero también se ha dedicado a otros proyectos tanto políticos como humanitarios.
Su red de escuelas de ajedrez cuenta con más de 150 centros por todo el mundo. En ellas no se pretende descubrir a futuros maestros, sino sobre todo hacer llegar las bondades de la práctica de ese juego al mayor número de personas posible, cuenta Kárpov.
“Ahora se está prestando atención al hecho de que es raro que un ajedrecista sufra enfermedades mentales o del cerebro. Sabemos que si el cerebro no se usa, éste muere o se marchita. A cualquier edad, siempre hay que entrenarlo. Los ajedrecistas nunca padecen Alzheimer, esto es algo en lo que se fijaron médicos de Francia y España primero, y luego estadounidenses y rusos llegaron a la misma conclusión”

 El pasado sábado, Anatoli Kárpov participó en el torneo de jóvenes ajedrecistas de Lidice. El principal consejo del maestro para ellos, es que hagan deporte.
“Para tener éxito en el ajedrez, hay que tener muy buena condición física. A mucha gente sorprende que un ajedrecista deba tener una importante preparación deportiva. Pero las partidas son muy largas, muchas horas a menudo, y hay que mantener siempre la concentración y tomar decisiones en cualquier momento”.
En países como Turquia, el programa de Anatoli Kárpov pasó a ser llevado por el Gobierno, que lo siguió extendiendo por las escuelas del país. En Chequia, ya se ha dado el primer paso con la apertura de la escuela de Buštěhrad.
Fuente: Radiodifusión Checa 7, Radio Praga

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